Explicaciones.

Claro que si vienes tú a León;

tú o tú o tú, o cualquiera que sepa preguntar

sin que lo parezca, lo negaré todo.

 

Me sentaré en algún banco estropeado

agradeciendo el tiempo, el temperamento

de aquel que sea

que controla el gris sobre mi cabeza

– ese ente que desata a los sombríos hijos de algún dios,

por decir algo,

que anidó de raíz entre mis neuronas hostiles -.

 

Me sentaré y daré un rodeo

explicándole

a mi hiperactiva materia gris 1

algo que yo, enteramente, ya sabía,

pero tú, quien seas, no interpretarás como excusa

sino como excentricidad,

delirio, intento de complicidad.

Insustancial, me verás;

aletargada, imprudente, excesiva,

ciega, torpe.

 

Tras ese breve contacto frío e incómodo

acomodaré mis fatales huesos entre los dientes de alguna alimaña

que casualmente gritará desde lo más profundo

de ese océano que me acusa de mentirte;

pensaré en lo mal que me has visto,

en lo gris que me visto,

en lo poco que sueño desde que no tengo amigos.

 

Tendré un escalofrío.

Y seguiré negándolo todo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s